Nuestros ingenieros militares, precursores de la arqueología moderna

27/02/2026 Twitter

Nadie antes que nosotros se había acercado hasta allí para estudiar con detalle aquellos restos escondidos por la tierra, pero ahora nos disponíamos a descubrir tesoros e historias increíbles que habían permanecido ocultos por el tiempo. Estábamos ante la ciudad descrita por Plinio el Joven antes de que fuera destruida por el volcán. Al poco pude leer en una lápida ‘Res Publica Pompeianorum’, había descubierto Pompeya.

Estas palabras que narran el descubrimiento de la legendaria ciudad oculta bajo la lava desde el año 79 D.C. fueron escritas por el ingeniero militar zaragozano Roque Joaquín de Alcubierre (1702-1780), después de que, en 1748, y tras un arduo trabajo de excavación de pozos y galerías usando las técnicas militares de la época, descubriera la urbe enterrada bajo las cenizas del Vesubio. Diez años antes, el tesón de Alcubierre también había sacado a la luz otro yacimiento histórico, el de Herculano, escondido tras una capa de lava de 20 metros de profundidad.

Si los militares españoles fueron protagonistas destacados del descubrimiento de estos yacimientos romanos, no es menos cierto que su trabajo ha sentado las bases de la arqueología moderna. Aunque los métodos han evolucionado mucho desde las técnicas mineras que utilizaron, su metodología y su reconstrucción meticulosa a través de diarios muy detallados, con la disciplina propia del cuerpo militar, ha permitido a los historiadores y arqueólogos volver a estos textos y reconstruir de forma muy precisa cómo fueron las excavaciones. Asimismo, el trabajo de Alcubierre y su equipo dejó de manifiesto una novedosa intención de conservar los tesoros hallados y de interpretar el pasado.

Para acercarse a la figura de este militar español al servicio de Carlos de Borbón, entonces Carlos VII de Nápoles y futuro Carlos III de España, el Instituto de Historia y Cultura Militar celebró recientemente en su sede el coloquio ‘En torno a un libro de la Biblioteca Central. Descubriendo Pompeya y Herculano’. En este contexto, los profesores e investigadores Carmen Alonso (UCM), Víctor García (UMA) y Rubén Montoya (IE University) abordaron en profundidad la relevancia de la figura de Alcubierre y del Cuerpo de Ingenieros Militares en el siglo XVIII, el que fuera el más importante cuerpo técnico al servicio de la monarquía para todo lo relacionado con el territorio y las infraestructuras.

La presencia de los ingenieros militares españoles al servicio de la Corona fue continuada tanto en Nápoles como en Sicilia, y fue en uno de estos trabajos encargados por el monarca para la construcción de un Real Sitio en Italia, cuando Alcubierre dio con el tesoro que había permanecido sepultado durante tantos años, dando origen a lo que hoy se conoce como arqueología clásica.

Los tratados de Roque Joaquín de Alcubierre, aseguraron los expertos, conforman un viaje al pasado y una ventana a la antigüedad clásica, quedando muy patente la vinculación entre la arqueología moderna y los ingenieros militares del siglo XVIII, quienes ya en sus tiempos como cadetes en las academias militares mostraban una gran erudición en cultura clásica.

Alcubierre dejó una extensa documentación dando cuenta de todo lo que ocurría en sus más de 200 descensos a las minas y escribiendo a diario los informes dirigidos a Carlos III.

Como destacó la profesora Alonso, quien ha trabajado en excavaciones en Pompeya en diversas ocasiones, gracias a sus textos, los arqueólogos heredaron las técnicas de los ingenieros militares, pudiendo volver a sus diarios para reconstruir cómo fueron las excavaciones. “Fueron muy meticulosos, y gracias a la metodología, hoy día se puede volver al contexto, lo cual tiene un valor incalculable”, aseguró la arqueóloga.

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