Artículo de la Revista Española de Defensa nº 440
Los Centros de Operaciones Aéreas Combinadas de la OTAN (CAOC) representan mucho más que centros de mando y control aéreo. Constituyen unos espacios de integración multinacional donde convergen doctrinas, capacidades, culturas organizativas y procesos de toma de decisiones de múltiples naciones aliadas. En un contexto estratégico marcado por la competencia entre grandes potencias, la guerra híbrida, las amenazas cibernéticas y la necesidad de actuar con rapidez en escenarios de crisis, la eficacia de los CAOC depende no solo de su capacidad tecnológica, sino también de la cohesión humana y política entre los aliados.
Este artículo analiza el papel de estos centros dentro de la estructura operativa de la OTAN, la interacción multinacional en la toma de decisiones, los retos y ventajas del trabajo conjunto en operaciones aéreas y, finalmente, la importancia de la interoperabilidad como elemento esencial para la cohesión aliada.
Actualmente, la OTAN dispone de tres CAOC permanentes: el CAOC de Uedem, en Alemania, responsable principalmente del norte y centro de Europa; el CAOC de Torrejón, en España, encargado del sur de Europa y parte del Mediterráneo; y el recientemente establecido CAOC de Bodø, en Noruega, orientado al refuerzo de las operaciones aéreas aliadas en el Alto Norte, el Ártico y la región escandinava.
Estos centros desempeñan funciones permanentes de vigilancia aérea, Air Policing, coordinación operativa y preparación de operaciones aéreas conjuntas dentro de la estructura de mando aéreo de la OTAN. La creación del CAOC Bodø refleja la adaptación de la OTAN al nuevo entorno estratégico euroatlántico tras la ampliación de la Alianza con Finlandia y Suecia, así como la creciente relevancia del Alto Norte en términos de disuasión, vigilancia y defensa colectiva.